Obsesiva, onirica y tremendamente visual. La peli es una continua proyección estetica de todo aquello que se cuece en la mente de la protagonista. El argumento me parece sencillo y nada novedoso aunque el apoyo del entorno solitario, remoto, casi hostil hace de soporte excelente para este relato de almas herrantes que buscan olvidar y encontrar al mismo tiempo. Se sucede de forma continua la sensación de no pertenecer a este planeta al recorrer los paisajes volcanicos, los invernaderos desvencijados y los campings polvorientos. Un mal sueño del que no es posible sustraerse, una suerte de mar de fondo que te va arrastrando poco a poco hacia hechos dispersos que juegan con las esperanzas de la protagonista. Toda la pelicula te hace oler ese aire de lo fronterizo, de los colonos que viviendo en los limites del mundo conocido muestran la desestructuración del aislamiento en tierra de nadie. Lastima que el final del relato sea convencional y tenga cierto aire de concesión al interes comercial. Correcta opera prima del director y dignisima actuación de Elena Anaya.
